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01. Conversación con musulmanes sobre Cristo

5 - LOS DIEZ MILAGROS DE CRISTO EN EL CORÁN

¿Cómo podemos utilizar lo que dice el Corán sobre Cristo?

El Corán proclama que Cristo realizó milagros. ¿Cuáles son los 10 milagros de Cristo mencionados en el Corán? ¿Cómo se pueden utilizar para compartir el mensaje de Cristo con los musulmanes? Descúbrelo estudiando este folleto.



5.01 -- Los diez milagros de Cristo en el Corán

¿Cómo podemos utilizar lo que dice el Corán sobre Cristo?

5.02 -- ¿Los milagros de Cristo – una prueba de su misión divina?

Mahoma quiso ganar a los cristianos de la península arábiga para el islam. Así que les testificó lo que había escuchado acerca de Jesús por parte de esclavos cristianos, de delegaciones de las iglesias del norte de Yemen, de viajeros de Etiopía y de sus amigos Hanif, ahora cristianos. Mahoma quedó impresionado por el Hijo de María y sus milagros. Reconoció que estos milagros iban más allá de las capacidades humanas y por ello los consideró como evidencias (bayyinaat) de su autoridad divina (Surahs al-Baqara 2:87, 253; al-Ma'ida 5:110; al-Zukhruf 43:63; al-Saff 61:6).

Mahoma menciona nueve milagros que Moisés realizó en Egipto, a los que también llama evidencias (Surah al-Isra' 17:101; véanse también Surahs al-Baqara 2:92; al-Qasas 28:36; al-'Ankabut 29:39). Pero los milagros de Moisés fueron una serie de castigos que Alá infligió a Egipto para liberar a los hijos esclavizados de Jacob. Sin embargo, los milagros de Jesús en el Corán aparecen de manera positiva como bendiciones de Alá para guiar a los hijos de Israel a confiar y obedecer a ‘Isa.

Mahoma se encontraba en desventaja, pues él mismo no podía realizar milagros, ni positivos ni negativos. No podía comprender por qué la mayoría de los judíos eran tan duros de corazón que no aceptaban las claras evidencias del Hijo de María, sino que lo rechazaban y lo odiaban.

5.03 -- Las evidencias de Cristo (bayyinaat)

● En la Sura al-Baqara leemos que ‘Isa no pudo realizar sus milagros sin la ayuda del Espíritu del Santo (Sura al-Baqara 2:87). Mahoma imaginó que Alá envió a Djibril (Gabriel) para fortalecer al Hijo de María, de modo que pudiera hacer sus grandes milagros. Con esta afirmación, Mahoma sostenía que Cristo no podía realizar ningún milagro por sí mismo. Para llevarlos a cabo, necesitaba la ayuda de un mensajero de Alá, al que llamó el Espíritu del Santo.

Este título a menudo se traduce erróneamente como “El Espíritu Santo”. En el Corán, Alá mismo es el “Santo”, y el espíritu es solo su siervo. El espíritu del Santo no es santo en sí mismo y no posee naturaleza divina. Es una creación del Todopoderoso. Este espíritu en el Corán nunca debe confundirse con el Espíritu Santo del Evangelio, aunque Mahoma pudo haber supuesto que el espíritu del Santo era el verdadero Espíritu Santo que fortalecía al Hijo de María. Así, Mahoma parecería haber reconocido indirectamente la unidad de la Santa Trinidad, ya que en el Corán los tres Alá, su Espíritu y Cristo, realizaron juntos los milagros.

Mahoma no podía comprender por qué los judíos rechazaban constantemente las evidencias de los mensajeros de Alá, y en su lugar los llamaban mentirosos e incluso mataban a algunos (Sura al-Baqara 2:87).

● En la misma Sura (al-Baqara 2:253) Mahoma confiesa que existen diferencias sustanciales entre los mensajeros de Alá. Prefirió a uno sobre otro y le otorgó una posición más alta. A Moisés le habló directamente, cosa que no hizo con Mahoma. Éste último recibió sus llamadas revelaciones a través de un espíritu desconocido, al que luego llamó Djibril. Mahoma nunca vio a Alá ni lo escuchó personalmente. No tuvo contacto directo con Dios.

Según el Corán, Alá colocó al Hijo de María en una posición más alta que Moisés, porque le concedió evidencias especiales (bayyinaat) fortaleciéndolo con el Espíritu del Santo. Mahoma se lamentaba por la amarga lucha entre judíos y cristianos y por sus divisiones a pesar de esos privilegios (Sura al-Baqara 2:253). Él vio en su desacuerdo la sabia predestinación de Alá, de que el Islam, como una tercera fuerza, surgiría victorioso sobre estos dos bandos enfrentados. Mahoma no se dio cuenta de que el Hijo de Dios crucificado y su justificación de los pecadores, aparte de las buenas obras, eran la principal razón de la disputa entre judíos y cristianos. ¡Los musulmanes y los judíos a menudo están más cerca entre sí que los cristianos y los musulmanes!

● En la Sura al-Ma'ida leemos uno de los cuatro discursos que Alá dirigió a Cristo en el Corán (Sura al-Ma’ida 5:110). Él dijo: “Recuerda mi gracia que te concedí a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo." Luego sigue una lista de varios milagros de Cristo que culmina con la afirmación de que Alá detuvo a los hijos de Israel de 'Isa, para que no pudieran matarlo, aunque él había venido a ellos con evidencias claras (bayyinaat). Pero ellos lo odiaron y dijeron: "¡Eso no es más que magia!"

En este versículo, Cristo aparece nuevamente como aquel que ha sido dotado y ayudado por el espíritu de Alá. Esto confirma que, en el Corán, el Hijo de María no posee en sí mismo ninguna naturaleza divina ni capacidad propia. Al mismo tiempo, sim embargo, Mahoma confiesa los Milagros inimitables de Jesús y los llama las evidencias de su autoridad, otorgadas por Alá. Mahoma no pudo comprender la humildad de Cristo, cuando Él se negó a sí mismo y dio todo el honor a su Padre, diciendo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” (Juan 5:19)

● En la Sura al-Zukhruf leemos la explicación oriental de una evidencia de Cristo (Sura al-Zukhruf 43:63): Él se acercó a los judíos con “sabiduría” para abrirles los ojos acerca de la razón de sus críticas y desacuerdos mutuos. Probablemente Mahoma había oído sobre las enseñanzas de Jesús en Mateo 7:1-28 a través de la tradición oral, y explicó los discursos de Cristo como esfuerzos para reconciliar a las partes hostiles. De esta manera, 'Isa exigía su obediencia incondicional y su rendición a sus mandatos.

● Según la Sura al-Saff, 'Isa vino a los hijos de Israel para confirmar que la Torá no había sido falsificada (Sura al-Saff 61:6). Esta explicación especial del propósito de la venida de 'Isa nos da la oportunidad de demostrar a los musulmanes que la Biblia no está alterada, porque, según el Corán, la primera tarea de Cristo fue confirmar la inerrancia de la Torá.

Sin embargo, el último propósito de la venida de 'Isa, el objetivo final de sus milagros, según el Corán, es una promesa revelada por el Hijo de María de que después de él vendría un mensajero de Alá muy elogiado. ¡Con esta profecía, Mahoma puso su propia venida en boca de 'Isa! Desde entonces, los musulmanes han buscado en la Biblia el nombre oculto de Mahoma, que literalmente significa “el Elogiado” o “el Alabado". Varios comentaristas musulmanes suponen que Mahoma es el Parakletos prometido, el Espíritu Consolador. Para hacer que esta palabra griega se ajustara a Mahoma, los musulmanes cambiaron las vocales de Parakletos a Periklýtos, que significa “el Muy Honrado” o “el Altamente Elogiado”. Como resultado, los musulmanes acusan a los cristianos de haber ocultado o falsificado la profecía de 'Isa sobre Mahoma en el Evangelio, o de haber borrado su nombre de la Biblia.

5.04 -- Las señales maravillosas de 'Isa y Muhammad ( 'aayaat)

En tres versículos del Corán, los milagros de Jesús son llamados señales (aayaat) de su misión divina (Suras Āl 'Imran 3:49-50; al-Ma'ida 5:114). La palabra que Mahoma usó para esto también se encuentra en el Evangelio de Juan para describir los milagros de Jesús. Allí leemos: “Este es el primerio de sus señales que realizó Jesús, con los cuales manifestó su gloria.” (Juan 2:11-12) Muchas personas creyeron en su nombre cuando vieron las señales que Él realizó (Juan 2:23). Cuando sanó al hijo del oficial real desde lejos, Juan llamó a esta sanación otra señal que Jesús hizo (Juan 4:54). Cuando la gente vio el signo (de la multiplicación de los 5000), dijeron: “Seguro que este es el Profeta que ha de venir al mundo.” (Juan 6:14) Sin embargo, cuando Jesús vio que corrían hacia él para hacerlo rey por causa del milagro del pan, se retiró.

Jesús no realizó las señales para que la gente creyera en él, sino para que reconocieran su amor, su autoridad y la omnipotencia de su divinidad. Jesús no quería que la gente lo siguiera por sus milagros, sino que esperaba arrepentimiento y renovación. Jesús advirtió a la gente y dijo: “Si no ven señales y prodigios, no creerán jamás.” (Juan 4:48) En los Evangelios leemos varias veces que Jesús prohibió a los que sanó que hablaran de él, de quien los había sanado (Mateo 9:30; Marcos 3:12; 5:43; 7:36; Lucas 5:14; 8:56; 9:21).

Cuando Jesús fue perseguido y amenazado de muerte en Jerusalén, las multitudes que querían ver milagros se apartaron de él. Solo los discípulos, que habían confesado sus pecados ante Juan el Bautista y cuyo orgullo había sido quebrantado por el arrepentimiento, permanecieron fieles a Jesús. Ellos vieron su gloria incluso cuando fue perseguido y murió en la cruz. Cuando los judíos tentaron a Jesús y le exigieron una señal para demostrar su autoridad y misión, él les respondió: “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré de nuevo.” (Juan 2:18-22) Y añadió: “¡Una generación mala y adúltera pide una señal! Pero no se le dará ninguna, excepto la señal del profeta Jonás.” (Mateo 12:39-40; 16:4)

Las evidencias y señales que Mahoma atribuyó a 'Isa en el Corán intentan crear precisamente esa clase de fe que Jesús rechazó. Por eso, no debemos explicar a los musulmanes las señales de Cristo simplemente como milagros, sino enfatizar que estos solo señalan su grandeza, amor, humildad, santidad y autoridad. Jesucristo mismo debe ser glorificado al mencionar sus milagros. Los milagros no tienen gloria propia. Toda sanidad milagrosa que no conduce al arrepentimiento y a la renovación ha fracasado en generar una fe profunda en Jesús.

5.05 -- Cristo habla como un recién nacido

Tres veces encontramos en el Corán un informe asombroso sobre el discurso del recién nacido Hijo de María, aún acostado en el pesebre. El solo hecho de que hablara se menciona dos veces (Suras Āl 'Imran 3:46; al-Ma'ida 5:110), y el contenido de su discurso puede leerse con detalle en la Sura Maryam (19:24-33).

La historia increíble de que el recién nacido 'Isa podía hablar perfectamente se explica de distintas maneras por los comentaristas del Corán. Algunos dicen que 'Isa necesitó solo unos minutos; otros suponen que fueron unas horas, hasta que pudo pronunciar letras, palabras y frases sin errores. Su cerebro estaba completamente desarrollado desde el nacimiento, y su comprensión, sentimientos y capacidades lógicas se desarrollaron en muy poco tiempo, o eso afirman.

¿Por qué los comentaristas musulmanes creen y discuten este fenómeno? Porque leen en el Corán que Cristo es “una palabra de Alá” en persona. El Todopoderoso le enseñó la Torá, los proverbios de Salomón, el Evangelio y el Libro original en el cielo antes de su nacimiento (Sura Āl 'Imran 3:48). Nació en el mundo lleno de conocimiento, inteligencia y la capacidad de hablar. Tenía que pronunciar las palabras de Alá continuamente, desde el nacimiento hasta la muerte. Era como una erupción de revelación proveniente de su Señor.

El Corán confirma que el Hijo de María no era un ser humano normal, sino un espíritu de Alá hecho carne. Descendió de la presencia del Eterno (véase el final del texto en Sura Āl 'Imran 3:45) y poseía un gran conocimiento y una capacidad espiritual que superaba la de cualquier otro mortal.

Estas declaraciones especulativas en el Corán se acercan a la comprensión cristiana de la encarnación del Hijo de Dios en el Evangelio. Pero allí, Jesús nació como un bebé humano real envuelto en pañales. Su madre, María, nunca le contó al médico griego Lucas nada sobre discursos que su hijo pronunciara justo después de su nacimiento, porque como bebé no podía hablar y necesitaba tiempo para desarrollarse (Lucas 2:40,52).

¿De dónde proviene esta historia imaginativa? En los evangelios apócrifos de la infancia de los cristianos siríacos y coptos encontramos indicios de tales relatos. Las madres solían cantar canciones de cuna sobre el niño Jesús a sus hijos para hacerlos dormir. Hoy se conocen en detalle las fuentes de la historia sobre el niño Jesús que hablaba.

Mahoma escuchó esas historias infantiles de esclavos siríacos y de cristianos coptos ¡y las creyó! Creyó más que los Padres de la Iglesia, quienes no incluyeron tales cuentos en el canon de la Biblia, pues no habían ocurrido. Así, Mahoma parecía ser un crédulo buscador de la verdad, pero no un profeta. Él no podía distinguir entre fábulas y realidad.

En cuanto al contenido del llamado discurso del recién nacido Hijo de María (Sura Maryam 19:24-33), el bebé quería ante todo consolar a su joven madre, porque ella lo había dado a luz sin estar casada. Ella sabía que podía ser apedreada. Por eso, el recién nacido ‘Isa la animó con la noticia de que había dado a luz a un hombre excepcional bajo una palmera en el desierto.``

En árabe, una expresión para designar a una persona excepcional es suriyun, cuyos plurales son surawaa', asriyaa' o saraat (todos derivados de la raíz árabe S-R-W). Pero lectores celosos del Corán cambiaron la vocal y el significado de esta palabra por “arroyo o riachuelo” (que en árabe es sariyun), derivándola de la raíz S-R-Y, con los plurales asriyat o suryaan. Los lectores musulmanes se molestaron porque ‘Isa, siendo aún un niño recién nacido, ya era presentado como superior a Mahoma; así que simplemente cambiaron la vocal y el significado de ‘persona excepcional’ a ‘riachuelo’, aunque su interpretación tenga menos sentido.

Luego, el niño recién nacido le dijo a su madre que sacudiera el tronco de una palmera para que cayeran dátiles maduros sobre ella y así pudiera fortalecerse tras el doloroso parto. ¡Qué lógica beduina! Varios hombres no son capaces de sacudir una palmera. ¿Cómo podría hacerlo una joven madre justo después de dar a luz? En tiempos de Mahoma, la vida de los beduinos era dura, y el doble de dura para las mujeres y las madres.

Al final de su primer discurso, ‘Isa le dijo a su joven madre desesperada lo que debía responder a todos los que le preguntaran por el origen del niño recién nacido: que había prometido a Alá, el Misericordioso, guardar ayuno y no hablar con nadie ese día. Así, la primera sugerencia que el recién nacido ‘Isa enseñó a su madre fue un truco, una artimaña y una mentira para salvarla del peligro inmediato.

El relato continúa mostrando cómo el niño recién nacido defendió a su madre contra los aldeanos enfurecidos al presentarse como un profeta bendecido en su segundo discurso infantil en el Corán.

Quienes consideren esta historia objetivamente verán cómo el sueño y la realidad se mezclan y se convierten en espejismo en la mente de Mahoma. Todo el Corán es una mezcla de realidad y ficción.

5.06 -- 'Isa crea un pájaro

De las mismas fuentes apócrifas proviene otra historia: el joven ‘Isa moldeó un pájaro de barro, sopló sobre él, ¡y el pájaro salió volando! (Surahs Āl ‘Imran 3:49; al-Ma’ida 5:110). Tendríamos tendencia a olvidar esta historia poco realista del Hijo de María, si no fuera por el hecho de que existen tres inferencias.

En la Sura Āl 'Imran 'Isa tells the children of Israel, "Te crearé la imagen de un pájaro de barro." En la Sura al-Ma'ida, Alá, después de la ascensión de ‘Isa, confirma: "¡Creaste la forma de un pájaro de barro!" Este milagro está atestiguado en el Corán tanto en tiempo presente como en pasado, una vez por ‘Isa y otra por Alá mismo. Esta doble confirmación hace que el texto sea importante.

En ambos pasajes escuchamos que ‘Isa fue capaz de crear un pájaro vivo a partir de material inanimado. En árabe, la palabra "crear" (khalaqa) generalmente se atribuye solo a Alá, el Creador, quien creó todo de la nada. Pero esta misma palabra especial también se le atribuye a ‘Isa. Según el Corán, él es el único humano que es creador y capaz de crear vida a partir de materia muerta. Cristo en el islam aparece como un creador.

Mahoma, Sin embargo, limitó su honra al Hijo de María e introdujo la expresión ¡con el permiso de Alá! varias veces en los pasajes coránicos que relatan los milagros de Cristo. Por lo tanto, podemos preguntar a los musulmanes críticos: ¿Realmente creen que Cristo, con el permiso de Alá, pudo crear un pájaro a partir de materia muerta? La respuesta puede ser: ¡Por supuesto! ¡El Corán lo confirma dos veces! Entonces podemos decirles que el Hijo de María es un creador único, con el permiso de Alá.

Esta historia legendaria de la infancia contiene otra sorpresa. ‘Isa llevó el pájaro de barro a su boca y sopló sobre él. Entonces el barro cobró vida y el pájaro salió volando. Según el Corán, ‘Isa lleva en sí mismo un aliento que da vida ¡con el permiso de Alá, por supuesto!

En la Biblia, Dios sopló el "aliento de vida" en Adán. Y así fue creado el primer ser humano (Génesis 2:7). En la noche de Pascua, Cristo sopló sobre sus discípulos, que estaban asustados pero llenos de alegría, y les dijo: ¡Reciban el Espíritu Santo! (Juan 20:22). Entonces sus seguidores revivieron, porque Cristo es el espíritu que da vida (1 Corintios 15:45).

Mahoma, Sin embargo, no llegó tan lejos en su relato. Cuando ‘Isa sopló sobre la materia inanimada, no se convirtió en un ser humano ni en un niño renacido de Dios, sino solo en algo parecido a un pájaro. Mahoma no se atrevió a negar que Jesús en sí mismo llevaba el espíritu que da vida del Creador.

La historia de la creación de un pájaro causó dolor de cabeza a los comentaristas coránicos, porque si ‘Isa pudo crear un pájaro vivo a partir de materia muerta, aunque fuera con el permiso de Alá, entonces estaba muy por encima de todos los demás hombres, incluso más alto que Mahoma. Por eso algunos intérpretes escriben: ‘Isa quiso crear un animal cuadrúpedo o un pájaro volador, pero ambas salieron mal. Lo que salió de su intento fue solo “un murciélago”, que no es ni un ave ni un mamífero, sino ambos al mismo tiempo. Podemos responder a estos críticos: ¡El murciélago es el único animal volador especialmente desarrollado, pues lleva una unidad de ultrasonido (como un radar) en su boca y puede volar incluso de noche, como los aviones modernos!

5.07 -- La sanidad del ciego

Después de los dos milagros dudosos del joven ‘Isa, de los cuales Mahoma no es completamente responsable, ya que los tomó de los evangelios apócrifos de la infancia, leemos el relato sobre el propio Cristo, confirmado por Alá, de que ‘Isa fue capaz de sanar a varios ciegos (Surahs Āl ‘Imran 3:49; al-Ma’ida 5:110).

En estos relatos percibimos la misericordia de Cristo hacia los desdichados que no pueden ver la luz del sol y caminan a tientas en la oscuridad. Según el Corán, el Hijo de María no realizó milagros para exhibirse o para ganarse a reyes y príncipes, sino porque deseaba ayudar a los enfermos, a los miserables y a los marginados de la sociedad. Su compasión y amor lo llevaron a hacer sus señales.

La palabra árabe para “sanar” (bari'a) en el Corán está vinculada a los conceptos de “justificar” o “limpiar”. Si una enfermedad se considera un castigo de Alá por pecados ocultos, entonces Cristo no solo sanaba la enfermedad, sino que también trataba su causa.

Jesús no abrió los ojos de los ciegos con un bisturí, ni con un rayo láser, ni necesitó medicinas o antibióticos, sino que los sanó solo con su palabra. No usó magia, conjuros ni espíritus extraños, pero liberó a las personas que sufrían y estaban sumidas en la miseria de su oscuridad, únicamente con el poder de su palabra. Por supuesto, Mahoma añadió la frase estereotipada: ¡con el permiso de Alá! Sin embargo, cualquiera puede reconocer la autoridad de Jesucristo y su amor hacia los marginados en el libro de los musulmanes.

Del Corán, un musulmán no aprende los detalles de cómo, dónde, cuándo o a quién Jesús abrió los ojos. Por eso, estos textos necesitan el testimonio de los testigos presenciales en los Evangelios. Debemos abrir la Biblia en esos pasajes para los musulmanes interesados, pero no leerles nosotros mismos las historias, sino animarlos a que lean los pasajes por sí mismos, para que puedan vencer su inhibición y tomar las Sagradas Escrituras en sus manos, y así ver a Jesús con los ojos de su corazón. Así podrán reconocer que Jesús nunca obligó a nadie a aceptar su ayuda o sanidad, sino que esperaba hasta que los enfermos se acercaran a él o clamasen por ayuda. Jesús quiso despertar la voluntad de ser sanados en las personas que sufrían, hasta que ellos pidieran la sanación. Él despertó en ellos la confianza en él y en su omnipotencia, para poder liberarlos de su carga. Rara vez llega la sanidad si no se confía en el médico de todos los médicos. Cristo no impone su gracia a nadie, sino que construye en ellos la voluntad, la fe y el amor hacia él, su redentor. Jesús señala la participación de la persona en su sanidad al decir: Tu fe te ha sanado” (Mateo 9:22; Marcos 5:34; 10:52; Lucas 7:50; 8:48; 17:19; 18:42). Todo esto es extraño para un musulmán. Él no conoce a un salvador ni a un ayudador. La confianza en Cristo, su Redentor, debe ser cultivada para que pueda crecer espiritualmente en él.

5.08 -- 'Isa limpia a los leprosos

En los dos relatos coránicos sobre la limpieza y sanidad de los leprosos, los testimonios de ‘Isa y Alá confirman nuevamente estos milagros (Surahs Āl ‘Imran 3:49; al-Ma’ida 5:110). La forma árabe para los leprosos sanados está escrita en singular, pero significa el plural colectivo que abarca a estas personas enfermas. Al igual que con los ciegos, esto no significa un solo milagro, sino una serie de maravillosas sanidades que Cristo realizó con los leprosos.

Si has visto a personas que sufren en India, con dedos faltantes y rostros desfigurados, corriendo juntos para mendigar en estaciones de servicio, comprenderás el gran amor de Jesús, su majestad y su victoria sobre el asco y el miedo a la infección. Él no se alejaba de los leprosos como si fueran impuros, sino que hablaba con ellos e incluso tocaba a algunos de ellos. Él construyó un puente para su fe, para que entendieran: ¡este Jesús me ama personalmente! ¡Cristo es más fuerte incluso que la lepra! Él puede y quiere sanarme (Mateo 8:1-4; Marcos 1:40-45; Lucas 5:12-16). Cuando Jesús sanó a los diez leprosos, esperaba que tuvieran una fe sobrehumana. Confiaron en aquel que les habló con el amor de Dios que sintieron en él (Lucas 17:11-19).

Lo que el Corán relata son solo hechos generales que necesitan la iluminación del Evangelio y nuestro propio testimonio añadido: que él nos ha limpiado de toda nuestra iniquidad e impureza.

A la sanidad de los leprosos se puede añadir el perdón de Jesús. En algunos países, en el islam popular, la lepra se considera un castigo de Alá por rebelión o pecados ocultos. Aquí puede ayudar el relato bíblico sobre la sanidad del paralítico. Él esperaba una palabra de "sanidad" de Jesús, pero en cambio escuchó: "Ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados". Cuando los escribas de la Torá pensaron que Jesús estaba blasfemando, él se volvió hacia ellos y dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados te son perdonados', o decir: 'Levántate y anda'? Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados... se volvió hacia el paralítico y dijo: 'Levántate, toma tu camilla y vete a casa'. Y el hombre se levantó y se fue a casa." (Mateo 9:1-8).

5.09 -- La resurreción de los muertos

Si lees la breve frase que se confirma dos veces en el Corán acerca de que Jesús podía resucitar a los muertos, puede que te quedes sin aliento por un momento (Surahs Āl ‘Imran 3:49; al-Ma’ida 5:110). En estos dos versículos se encuentra la forma plural, ¡no el singular! En árabe, eso significa que Cristo despertó a más de dos, o al menos tres personas de entre los muertos. Es recomendable aprender de memoria el pasaje del Evangelio donde Jesús resucita a una niña, a un joven y a un adulto, y leer estos pasajes junto con musulmanes interesados (Mateo 9:18-26; Marcos 5:21-43; Lucas 7:11-17; Lucas 8:40-56; Juan 11:1-45).

El Corán usa dos términos diferentes para la resurrección de los muertos por Cristo. En la Sura Āl ‘Imran (Sura Āl ‘Imran 3:49) se dice:
“Haré que los muertos vuelvan a la vida.”
En el otro versículo (Sura al-Ma'ida 5:110) Allah confirma:
"Tú haces salir a los muertos (vivos) de sus tumbas."

Si conoces a un musulmán que ha mostrado interés en Cristo, puedes preguntarle, basándote en estos dos testimonios del Corán: ¿Quién es capaz de resucitar a los muertos? En la mayoría de los casos, la respuesta será: “Nadie excepto Alá.” Si preguntas de nuevo: ¿Acaso estás afirmando que Cristo es Alá, ya que resucitó al menos a tres muertos? podrías escuchar la advertencia: ¡Me refugio en Alá de ti! Si continúas preguntando: “Pero en el Corán hay dos versículos donde Cristo efectivamente resucitó a personas muertas”, podrías oír después de un tiempo buscando: Pero cada vez encuentras la expresión ¡con mi permiso! ¡Cristo no podía resucitar a los muertos! Por eso Alá envió a Djibril a él para fortalecerlo, para que pudiera realizar la señal milagrosa de resucitar a los muertos y así glorificar a Alá. Si continúas preguntando con cautela: ¿Entonces creen que Alá, el Espíritu del Santo y el Hijo de María juntos resucitaron a los muertos? podrías escuchar un vacilante: Sí, eso está revelado en el Corán. Entonces podrías responder: ¿Entonces creen en una cooperación de la Trinidad? Esto podría, después de una negación preliminar, llevar a la afirmación de que el Corán en realidad confirma la unidad de la Trinidad en acción, aunque no la confirme en espíritu y sustancia. No es necesario que un musulmán quede convencido por todos nuestros argumentos. Pero puede serle de ayuda escuchar nuevas ideas confirmadas en el Corán, para que así empiece a pensar de una manera diferente.

El hecho de que los muertos fueran resucitados por el Hijo de María es tan asombroso que uno puede preguntarse por qué en el Corán Mahoma incluyó este testimonio que había escuchado de los cristianos que lo rodeaban. Probablemente él lo hizo para presentar su islam como una religión similar al cristianismo, con el fin de ganar a los cristianos a su fe.

Confiamos en que el testimonio del vencedor de la muerte en el Corán actuará como la levadura y abrirá los ojos de los musulmanes desde dentro, para que puedan reconocer al verdadero Cristo, que tiene vida eterna en sí mismo. Entonces comprenderán que Cristo puede dar vida eterna a todo aquel que se la pida. El hecho de que Cristo resucitara a los muertos es un desafío para todos los hijos de Abraham, tanto judíos como musulmanes: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no verá la vida.” (Juan 3:36; 1 Juan 5:12)

5.10 -- El Omnisciente

En la Sura Āl 'Imran encontramos un versículo curioso según el cual ‘Isa dijo a los judíos que iba a revelarles lo que habían comido en secreto y los tesoros que escondían en sus alacenas.

Esta historia improbable permite varias explicaciones: muchos judíos no cumplían estrictamente las leyes de Moisés y, a menudo, comían en secreto lo que estaba prohibido. Otros no ayunaban con cuidado en los días prescritos y comían en sus casas lo que querían. Además, guardaban tesoros escondidos en sus alacenas en lugar de darles a los pobres y a los refugiados de La Meca.

Al-Suyuti, un comentarista islámico, explica que ‘Isa, siendo aún niño, estaba jugando con otros niños cuando les dijo: “Puedo profetizar lo que vuestros padres están comiendo cuando vosotros no estáis en casa, y lo que guardan en secreto en armarios escondidos de vosotros.” Cuando esos niños preguntaron por estas revelaciones, sus padres se sorprendieron y les preguntaron: ¿Quién os ha contado esos secretos? Al responder que había sido ‘Isa quien se los había dicho, los padres prohibieron a sus hijos seguir jugando con el Hijo de María y los encerraron en sus patios traseros.

Cuando más tarde ‘Isa preguntó a los padres de sus amigos por qué ya no podía verlos, le dijeron que en ese momento no estaban en casa. Entonces ‘Isa les respondió: “Pero puedo oírlos haciendo ruido en vuestros patios traseros.” Ellos le contestaron: “Esos son solo nuestros cerdos hambrientos.” Entonces ‘Isa los miró con tristeza y dijo: ¡Tiene Usted razón! Solo vuestros cerdos hacen ese ruido en vuestros patios. Cuando los padres fueron a buscar a sus hijos, las palabras de ‘Isa se habían cumplido: ¡todos sus hijos se habían convertido en cerdos!

Esta historia despreciable, fruto de una imaginación calumniosa, estaba dirigida a los judíos, quienes nunca tenían cerdos en sus patios, así como al propio Jesús, para mantener alejados a los niños de él, porque podía revelar verdades ocultas. Sin embargo, este texto del Corán confirma que Cristo puede ver a través de las paredes. Según Mahoma, él poseía “ojos de rayos X”. En el Evangelio de Juan podemos leer que Jesús veía a través de todos los hombres. No necesitaba información sobre nadie, “porque sabía lo que había en el hombre.” (Juan 2:24-25)

En este versículo, el Corán prueba la Omnisciencia de ‘Isa, pero saca conclusiones equivocadas al respecto. No es comida que se come en secreto, ni tesoros escondidos que Jesús descubre con sus ojos redentores. Él descubre pecados ocultos y reconoce el anhelo individual por la justicia, la pureza y la verdad. Quiere salvar, purificar y renovar a todos, y no desea poner sus manos sobre sus riquezas.

Mahoma sufrió una creciente tensión entre los refugiados que habían venido con él desde La Meca y los habitantes originarios de Medina. Los inmigrantes de La Meca rara vez encontraban trabajo, ellos no poseían casas y no podían heredar nada de sus parientes. Por otro lado, los musulmanes de origen Medinés se volvían cada vez más ricos. Estos últimos habían acogido a los inmigrantes en sus hogares y les habían prometido cuidarlos como hermanos de sangre. Pero el deseo y la realidad estaban muy lejos. La gente local comía mejor cuando los refugiados estaban fuera, y los dueños de las casas escondían sus riquezas de los ojos de los asilados. Mahoma se enteró de este comportamiento y le habría gustado poner sus manos sobre los tesoros ocultos. Por eso dijo: “Cuando ‘Isa vuelva, les dirá qué comen en secreto y qué esconden en sus casas, porque él puede ver a través de todos ustedes.”

Debemos reflexionar en este testimonio del Corán y, al dar consejos espirituales a los musulmanes, hacerles conscientes de que todos necesitamos ser probados y descubiertos por el amor de Jesucristo y por su verdad una y otra vez. El dinero y las posesiones ocultas de todos los cristianos serían suficientes para evangelizar al mundo entero, si cada individuo se sintiera movido a desprenderse de sus tesoros.

5.11 -- La mesa del cielo

En la Sura al-Ma’ida (5:112-115) podemos encontrar un eco de la multiplicación de los panes y los peces con la que Cristo alimentó a los 5.000, presentado en una forma islámica. Vamos a traducir este texto de manera literal, para que pueda entenderse la forma de pensar de Mahoma y la actitud de sus musulmanes como base para nuestras conversaciones con ellos:

112 Los discípulos dijeron: “¡Oh ¡‘Isa, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer descender para nosotros una mesa servida desde el cielo?”
Él les respondió: “¡Temed a Alá, si sois creyentes!”

113 Pero ellos dijeron: “Queremos comer de ella para que nuestros corazones se tranquilicen, y sepamos que nos has revelado la verdad, y seamos testigos presenciales de ello. (es decir, de la mesa)”

114 Entonces ‘Isa, el hijo de María, dijo: “¡Allahumma (Elohim), Señor nuestro! Haz descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo, para que sea una fiesta para nosotros, para los primeros y los últimos de entre nosotros, y sea una señal de parte tuya. Y provéenos (de nuestro sustento diario). Tú eres el mejor de los proveedores.”

115 Alá respondió: “En verdad, ya os la estoy haciendo descender (la mesa de la comida). Pero si alguno de vosotros sigue sin creer después, lo castigaré terriblemente, ¡cómo no castigo a nadie en los mundos!"

Sobre esta imaginativa sobre la alimentación de los 5.000 comentamos lo siguiente:

● Varias veces Mahoma distinguió entre los cristianos según su madurez, y los llamó discípulos (principiantes), ayudantes entusiastas o combatientes, creyentes orantes, musulmanes, seguidores y testigos (Āl ‘Imran 3:52-53). En la historia de la mesa del cielo, ‘Isa se dirige a los discípulos como principiantes.

● En el Corán, ‘Isa mismo no es considerado "el Señor", sino que Alá es su Señor. ‘Isa siempre está a su disposición.

● Después de que ‘Isa diera un largo sermón en el desierto, los discípulos sintieron hambre. No esperaron pacientemente a que ‘Isa les diera de comer, sino que lo ‘tentaron’ y cuestionaron la omnipotencia de Alá, preguntando si sería capaz de ayudarlos. En realidad, ellos no creían verdaderamente en su amor providente, sino que querían ponerlo a prueba.

● 'Isa no desafió a sus discípulos a creer, sino a temer a Alá. El amor a Dios y la confianza en su cuidado no son los temas principales en el islam; más bien, lo son la sumisión total a Alá y el temor acompañado de profundo respeto hacia él.

● Los musulmanes no tienen la seguridad de ser redimidos ni gozan de paz interior, porque en esta religión no existe el Espíritu Santo. El espíritu del Santo es considerado como Djibril (Gabriel), por eso los musulmanes suelen buscar pruebas tangibles de su fe. Querían ser testigos presenciales de la mesa, no de la acción de ‘Isa. La mesa y lo que había sobre ella eran el centro de sus expectativas.

● Extrañamente, el Hijo de María no oró directamente a Alá, sino a Allahumma (Elohim). Para Mahoma, este nombre parecía ser la clave de oraciones eficaces que podían ser respondidas rápidamente. Elohim es la forma plural de Allah y contiene la posibilidad de la Unidad de la Santa Trinidad. En el Corán, ‘Isa llamó al Dios del Antiguo Testamento “el DIOS (Allahumma) nuestro Señor”. Esto es contrario a lo que “el SEÑOR” reveló a Moisés cuando dijo: ¡Yo soy el SEÑOR tu Dios! Mahoma intentó islamizar al Dios del Antiguo Testamento.

● En el Corán, ‘Isa llamó al banquete descendido del cielo una fiesta especial para todos, tanto para los más pequeños como para los más grandes de sus discípulos por igual. Tal vez Mahoma, en su imaginación, mezcló la mesa de la Cena del Señor con la alimentación de los 5.000 como si fuera un solo evento. Llamó a este banquete del cielo una señal milagrosa. Por eso, la quinta Sura del Corán recibe el nombre de “La Mesa Servida” (al-Ma’ida).

● El Hijo de María también pidió a Alá que proveyera regularmente a sus seguidores de todo el alimento necesario. En el islam la fe significa negocio (Sura Fatir 35:29-30) y debe resultar en un éxito concreto. Alá no es un padre, sino un sultán que provee generosamente a sus musulmanes, si así lo desea.

● Alá accedió de inmediato a la oración de ‘Isa, lo cual es algo notable en el islam. Mientras ‘Isa aún estaba orando, Alá empezó instantáneamente a hacer descender la mesa celestial para los discípulos hambrientos de ‘Isa.

● Sin embargo, un efecto secundario del milagro de ‘Isa es terrible. Alá amenaza a cualquier escéptico incrédulo entre sus discípulos con el castigo más horrible que podría infligir, tanto en este mundo como en el venidero. ¡Esta amenaza también va dirigida a los musulmanes (!) a menos que crean en los milagros de ‘Isa tal como están escritos en el Corán!

● Los comentaristas del Corán discuten más acerca de la variedad de los alimentos que había sobre la mesa que sobre la naturaleza de aquel que proveyó los dones celestiales. A los musulmanes les interesa saber si habrá vino, cerdo u otros alimentos prohibidos esperándolos en el paraíso, pero se olvidan de quien hizo descender la mesa del cielo. La mayoría no se da cuenta de que incluso en el islam el Hijo de María tiene el privilegio de interceder por sus seguidores.

● Cuando se cuenta a los musulmanes que Jesús solo tenía cinco panes y dos peces en sus manos para alimentar a 5.000 personas, se quedan con caras largas, porque el pan y el pescado no se consideran manjares especiales del paraíso.

● Pero puedes inspirar a tus oyentes con la idea de que Jesús dio gracias por lo poco que tenía en sus manos, y que entonces, gracias a su acción de gracias, eso se convirtió en una gran abundancia de alimento. Luego puedes explicar a los musulmanes que recibir comida y dinero no es la prueba de la verdad, sino que la fe unida a la gratitud anticipada, es la que trae bendición para muchos.

● Sabemos que Jesús mismo es el centro de este milagro, más que la multiplicación del pan. Nuestro Señor nos asegura que da el pan diario a todos los que lo siguen, confían en él y le dan gracias anticipadamente por su cuidado providente. Esto contrasta con lo que enseña el Corán. La gracia bíblica de Dios Padre puede desplazar el concepto de un sultán arbitrario que salva a quien quiere y engaña a quien quiere.

● El mensaje principal de este milagro de Cristo en el Corán es la evidencia de que él es el único mediador entre Dios y los hombres. Él es el centro secreto de este gran milagro, que todo musulmán puede comprender si está dispuesto. La oración en el nombre de Cristo también es posible para los musulmanes. Cristo nos ha abierto la puerta hacia Dios. No hay otro camino al Padre sino por medio de él. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5; Sura al-Anbiya’ 21:28).

5.12 -- 'Isa el legislador divino

En el Corán encontramos varios pasajes que dan testimonio de la autoridad de Cristo sobre la Torá. Dos de estos pasajes califican su actitud y su manejo de las escrituras del Antiguo Testamento como una señal y una evidencia de su misión divina (Suras Āl ‘Imran 3:50-51; al-Ma’ida 5:46-47; al-Zukhruf 43:63). Los siguientes puntos de este milagro legal deben ser tomados en consideración:

● Alá envió a Cristo al mundo para confirmar la infalibilidad de la Torá. Entonces, ¿por qué los musulmanes insisten una y otra vez en que la Torá ha sido falsificada? El mismo Corán niega esta afirmación en varias ocasiones. Además, Cristo es la Palabra de Alá personificada y, por lo tanto, representa a la Torá en su vida (Suras Āl ‘Imran 3:50; al-Ma’ida 5:46 y otros).

● Alá mismo enseñó al Hijo de María, antes de que naciera, la Torá, los Proverbios de Salomón, el Evangelio y el Libro Original con todas sus prefiguraciones (Sura Āl ‘Imran 3:48). Por eso, ‘Isa pudo acercarse a los hijos de Israel con sabiduría divina y explicarles todas las cuestiones sin resolver de la ley, eliminando así la causa de sus divisiones.

● Según el Corán, Cristo poseía la autoridad para cambiar y cancelar algunos mandamientos de Alá en la Torá, y para liberar a sus seguidores de ellos. Por lo tanto, en el islam ‘Isa es un legislador. No está bajo la ley como un ejecutor. Esto significa más que un milagro para los musulmanes, porque para ellos solo Alá es el legislador y revelador de la Ley. Según el Corán, Cristo tenía esta función divina porque él mismo era la encarnación de la palabra de Alá en carne. Él es la verdad y la ley divina en persona (Juan 13:34; y también las Suras Maryam 19:21; al-Anbiya' 21:91; al-Mu’minun 23:50 y otras).

En estos versículos del Corán escuchamos un eco islámico de la revelación de Jesús: “No penséis que he venido para abolir la Ley o los Profetas; no he venido para abolirlos, sino para cumplirlos.” (Mateo 5:17-18). También explicó: “Se dijo a los antiguos... Pero yo os digo...” (Mateo 5:21-48). “No es lo que entra en la boca del hombre lo que lo hace inmundo, sino lo que sale de la boca, eso es lo que lo hace inmundo.” (Mateo 15:11,16-20).

Mahoma pudo haber oído hablar de estos principios revolucionarios que Cristo enseñó, pero no los entendió como el cumplimiento de la Ley, sino como la eliminación de algunos obstáculos de la Ley para sus discípulos. De manera sorprendente, le atribuyó a ‘Isa este derecho divino de disolver leyes e imponer otras nuevas como mensajero de Alá.

● A pesar de todas las alteraciones de la Ley hechas por el Hijo de María, él confirma el núcleo de la adoración islámica: ¡Temed a Alá! El islam no está gobernado por el amor de Dios hacia los hombres, ni por el amor de ellos hacia él. No existe la paternidad de Dios ni el deseo de salvar a todos, sino solo el poder, la Omnipotencia y la soberanía sacrosanta de Alá, quien, como dictador, no puede ser cuestionado ni responsabilizado por nada. Los musulmanes solo pueden postrarse ante él y adorarlo con profundo respeto y temor.

● Una sumisión similar debe ser ofrecida a todo mensajero de Alá. En el Corán, el Hijo de María demanda dos veces a judíos, cristianos y musulmanes: ¡Obedecedme! (Suras Āl ‘Imran 3:50; al-Zukhruf 43:63). ¡Esta sentencia pone al islam completamente patas arriba! Todos deben honrar a Cristo Jesús, entregarse a él y guardar sus mandamientos meticulosamente, tal como temen a Alá. El islam no enseña: “Cree en la gracia de Alá”, ni “acepta el perdón de Cristo”, ni “ámalo porque él te amó primero”, sino que ‘Isa exige fe-obediencia y sumisión incondicional bajo su autoridad. Quien comprenda este mandato coránico puede encontrar en él un método conveniente para evangelizar a los musulmanes. Un musulmán debe aprender primero la ley de Cristo, antes de ser enseñado acerca de su gracia salvadora. Primero debemos estudiar con él los 510 mandamientos de Cristo en los cuatro Evangelios y compararlos con los 613 mandamientos de Moisés en la Torá. Luego, debemos vivir según la Ley de Jesús como verdaderos ejemplos y confesar ante un musulmán que no cumplimos completamente todos sus mandamientos, por lo que necesitamos pedir perdón diariamente. Un musulmán debe reconocer que es imposible cumplir la ley de Cristo por nosotros mismos, porque él nos manda: “Sed perfectos... como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:48) y “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Juan 13:34). Entonces podrá entender que nadie puede cumplir la ley de Cristo por sí mismo, sino que necesita el perdón de Jesús y su salvación diaria. La gracia de Cristo Jesús es el único camino hacia el Padre (Juan 3:16; 14:6, entre otros).

● Mahoma rápidamente detuvo tales ideas y conclusiones críticas haciendo que Cristo Jesús dijera: “Alá es mi Señor y vuestro Señor. Adoradle, ese es el servicio correcto.” No permitió que ‘Isa en el Corán dijera: ¡Ascenderé a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios! No, Mahoma colocó a ‘Isa bajo el poder y la autoridad de Alá. Mahoma nunca estuvo dispuesto a admitir que Cristo Jesús es el Señor mismo para la gloria de Dios, su Padre. Aunque aceptó algunos principios esenciales de la fe cristiana, finalmente rechazó su núcleo y convirtió al Hijo de María en un siervo de Alá, que conduciría a sus seguidores al paraíso por el “camino ancho” de la Ley islámica.

A pesar de estos recursos islámicos, Mahoma confirmó a Cristo Jesús como un legislador divino que tiene el derecho de exigir la obediencia incondicional de sus seguidores y de todos los hombres. Debemos hacer que todos los musulmanes buscadores tomen conciencia de este mensaje coránico, y ayudarles, mediante una ruptura espiritual de su orgullo, a aceptar la gracia de Cristo, que también está disponible para ellos.

5.13 -- Cristo renueva a sus seguidores

En el Corán hay varios versículos que describen de forma positiva el carácter de los cristianos. Por los testimonios de Mahoma se reconoce que el Hijo de María fue capaz de transformar a los arrogantes en humildes y a los egoístas en siervos misericordiosos. Este es el mayor milagro que Cristo realizó según el libro de los musulmanes. Este cambio no ocurrió solo una vez, sino que sucede diariamente, entonces y ahora. Los cristianos son mencionados más de 50 veces en el Corán. Algunos de estos versículos no hablan únicamente de los cristianos, sino también de los judíos (Suras Āl ‘Imran 3:55,113-114,199; al-Ma’ida 5:65-68; al-An’am 6:90; al-Hadid 57:27; al-Saff 61:14, entre otros).

En la Sura Āl ‘Imran leemos la evaluación que Mahoma hizo de una delegación cristiana proveniente del norte del Yemen (Wadi Nadjran), que debatió sobre la fe con él en Medina durante tres días. Él intentó convertir a estos cristianos al islam y permitió que Alá dijera a ‘Isa:
"Pondré a los que te sigan por encima de los incrédulos hasta el día de la resurrección." (Sura Āl 'Imran 3:55)

Mahoma y sus musulmanes quedaron impresionados por la delegación, bien vestida, de 60 hombres cristianos del norte del Yemen. Muhammad percibió que su cultura era superior a la suya propia, pero quiso atraerlos al islam. Observó su superioridad y su dominio económico sobre los idólatras y animistas. Sin embargo, seguramente en sus negociaciones no reveló su verdadera opinión: que, por supuesto, los musulmanes estaban a sus ojos en un nivel mucho más alto que los cristianos en el ¡Hiyaz!

En la misma Sura leemos acerca de esclavos y trabajadores que se reunían de noche para leer juntos la Biblia y adorar a su Señor postrándose. Probablemente eran cristianos ortodoxos, ya que ninguna otra iglesia, ni siquiera los judíos, se postra así en sus servicios. Mahoma reconoció que ellos guardaban su pacto con Dios y que su vida estaba en armonía con su fe. Los llamó “los buenos” que serían recompensados por Alá (Sura Āl ‘Imran 3:113-114). ¡Qué gran testimonio sobre cristianos oprimidos en el Hiyaz!

Según la Sura Āl 'Imran Mahoma también se encontró con cristianos que eran humildes y modestos, y que citaban versículos de la Biblia sin pedir dinero, en contraste con los judíos de Medina, quienes normalmente solo le decían algo del Mishná o del Talmud cuando él primero les compraba mercancías (Āl ‘Imran 3:199). Varias veces, según el Corán, los cristianos intentaron evangelizar a Mahoma, pero fue envano.

En la Sura al-Ma'ida se traza una línea divisoria entre judíos y cristianos. Se supone que Alá reveló a Mahoma:
"Ciertamente encontrarás que los que te muestran mayor enemistad (a ti y a los creyentes musulmanes) son los judíos y los idólatras. Y encontrarás también que los que sienten más simpatía por los creyentes (musulmanes) son los que se llaman a sí mismos cristianos (Nasara), porque entre ellos hay sacerdotes y monjes, y (porque) no son arrogantes (literalmente: no se engrandecen a sí mismos)." (Sura al-Ma'ida 5:82)

Mahoma reconoció la humildad de Cristo reflejada en sus seguidores, quienes no intentaban engrandecerse a sí mismos. Al mismo tiempo, Mahoma comprendió que esta cualidad no surgía de ellos mismos, sino que provenía de sus líderes espirituales. Este versículo ofrece un reconocimiento sorprendente de la humildad de los cristianos en los días de Mahoma.

En la Sura al-Hadith se puede leer un análisis profundo sobre los cristianos. Mahoma permitió que Alá revelara:
"Finalmente hicimos que ‘Isa, el Hijo de María, siguiera (a nuestros mensajeros anteriores); le dimos el Evangelio y pusimos en los corazones de quienes lo siguen la bondad, la misericordia y su estilo de vida." (Sura al-Hadid 57:27)

Mahoma distinguió entre diferentes tipos de cristianos: reconoció a los buscadores como discípulos; a los guerreros entusiastas y ayudantes dispuestos a lanzarse a la batalla por la nueva doctrina; a los creyentes conscientes y adoradores que oraban y trataban de vivir conforme a su convicción; a los verdaderos “musulmanes” que se entregaban a Alá y a su mensajero (Cristo) y se sometían a él incondicionalmente; a sus seguidores que intentaban imitar a su maestro y lo acompañaban en las buenas y en las malas; y a los testigos presenciales de sus obras, dispuestos a morir por su testimonio. Ellos le pidieron a ‘Isa solo una cosa: que escribiera sus nombres en el Libro de la Vida en el cielo. (Sura Āl 'Imran 3:52-53).

Según Mahoma, no todos los cristianos participan del secreto del mayor milagro que hizo Cristo ¡excepto sus verdaderos seguidores! Mahoma percibió que Alá realizó personalmente un milagro en ellos: puso en sus corazones algo que nadie más poseía: compasión y misericordia, incluso hacia sus enemigos. Al reflexionar sobre el origen de este carisma, Mahoma no encontró otra fuente más que el Evangelio, inspirado por Alá a 'Isa. Mahoma creía que la compasión y la misericordia en los corazones de los seguidores de Cristo provenían de ese libro. Pero no reconoció el poder del Espíritu Santo, del cual Pablo escribe: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.” (Romans 5:5)

Mahoma sentía aprecio por los cristianos genuinos. No solo conoció a Waraqa b. Naufal, primo de su primera esposa Khadidja, respetado anciano de un grupo de estudio bíblico en la Meca, sino que también vivió la experiencia de ver cómo 83 musulmanes encontraron refugio entre los cristianos de Abisinia cuando la persecución en La Meca se volvió insoportable. El comportamiento de los cristianos abisinios influyó más de lo que imaginamos en la imagen de los cristianos que aparece en el Corán. Sin embargo, los abisinios no lograron evangelizar a los refugiados musulmanes. Cuando los musulmanes regresaron a Medina, después de que el islam se fortaleciera, 230 etíopes habían aceptado el islam, pero solo un musulmán se había convertido al cristianismo. Este último murió poco después de su conversión (probablemente de forma violenta).

En la Sura al-Saff los cristianos son llamados ayudantes y colaboradores de Alá cuando juraron ser fieles a ‘Isa en sus pruebas y estuvieron dispuestos a luchar por él. Alá les aseguró la victoria sobre sus enemigos (Sura al-Saff 61:14)

Cuando lees estos versículos en el Corán, percibes que Mahoma se dio cuenta de que ‘Isa había transformado a sus seguidores a su imagen. Amaban a sus enemigos, bendecían a quienes los maldecían y hacían el bien a los que los insultaban y perseguían (Mateo 5:44). Eran humildes y mansos, no codiciosos, y oraban en sus congregaciones, incluso de noche si era necesario. Su Libro era el centro y la fuente de su adoración. Estos cristianos descritos en el Corán, por lo general, no eran extranjeros, sino Árabes del norte, sur y oeste de la península arábiga. Cristo realizó en ellos su mayor milagro: vivían de acuerdo con lo que creían y se habían convertido en una nueva creación por la gracia de su Salvador. Hoy en día, los ex musulmanes encuentran su nueva identidad como cristianos bíblicos descritos incluso en el Corán. Estos versículos pueden ayudarles cuando hablan con sus parientes musulmanes.

5.14 -- El verdadero Ayatolá

Dos veces encontramos en el Corán que Cristo Jesús y su madre son grandes señales hechos por Alá (Suras al-Anbiya’ 21:91; al-Mu’minun 23:50). Una vez que se haya revelado que Cristo mismo es la señal para la gente y una misericordia de Alá (Sura Maryam 19:21). Estos tres versículos confirman el misterio de Cristo en el Corán y resumen la esencia de todos sus milagros. El propósito de sus milagros no está en los milagros mismos, sino en la revelación de aquel que los realizó.

En árabe, la palabra para “signo” es ayatun, que también significa “milagro”. Leída junto con la palabra Alá, estas dos palabras forman el título honorífico Ayatollah. ¡Cristo Jesús es el signo milagroso de Alá! El texto del Corán amplía el significado de esta palabra y muestra su propósito: para los hombres. Todos deberían ver la Omnipotencia y el amor de Alá en el Hijo de María. Ningún otro profeta, rey o sacerdote lleva este título de honor según el Corán, ni siquiera Mahoma. Cristo es el único milagro de Alá que todos los hombres deberían reconocer. Todos los demás ayatolás recibieron sus títulos solo de los hombres.

Cuando preguntamos por qué el Hijo de María es la mayor señal de Alá en el Corán, encontramos la respuesta en la creencia islámica de que Alá creó a Cristo en María únicamente por medio de su palabra, sin la participación de un padre humano. Alá sopló su espíritu y en su cuerpo. Por eso, Cristo no es solo un hombre nacido de una mujer, sino que, según el Corán, también es un espíritu proveniente de Alá en el cuerpo de un hombre. ‘Isa existía junto a Alá incluso antes de nacer. Después de su ascensión, volvió a Alá con cuerpo, alma y espíritu. Hoy, Jesús vive junto a Alá. Mahoma está muerto. Cristo Jesús es el único hombre que puede ser llamado “el Espíritu de Alá” y “su palabra encarnada”. Por lo tanto, Cristo es el único señal visible y sensible de Alá para todos los hombres.

De esta doble cualidad, ser un verdadero hombre y, al mismo tiempo, un verdadero espíritu proveniente de Alá surgió, según el Corán, todas sus señales y milagros:

● Es la palabra de Alá encarnada. Ya podía hablar siendo un niño recién nacido en la cuna.
● Es creador con un aliento que da vida ¡con el permiso de Alá!
● Está lleno de misericordia hacia los enfermos y los miserables. Sanó a todos los que acudieron a él.
● Es el mejor médico del mundo ¡con el permiso de Alá
● Es el vencedor de la muerte, pues resucitó a los muertos ¡con el permiso de Alá!
● Es Omnisciente, porque sus “ojos de rayos X” pueden ver a través de todos y de todo.
● Tiene el derecho de interceder como mediador entre Alá y sus seguidores.
● Hizo descender alimento del paraíso para ellos y les provee el pan de cada día!
● Es legislador y ha confirmado la infalibilidad de la Torá. Cambió leyes divinas y estableció nuevas órdenes.
● Tiene derecho a exigir obediencia de fe de todos los hombres, incluidos los musulmanes.
● Transformó los caracteres egoístas de sus seguidores y los llenó de amor y humildad.

Estas señales en el Corán son como un espejo que refleja los atributos y cualidades de ‘Isa, el Hijo de María. Muestran que él es el milagro de todos los milagros.

El Jesús bíblico se puede ser discernir una y otra vez en los versículos del Corán. Mahoma incluyó muchos elementos de la fe cristiana para presentar su Corán como comparable al Evangelio, para que los cristianos se sintieran atraídos a aceptar el Islam. No siempre reveló su rechazo a la divinidad de Cristo, ni que había descartado la crucifixión de Jesús. Reconoció a 'Isa como el misericordioso hacedor de milagros, el médico, el que despierta a los muertos y el legislador, con el propósito de atraer a los cristianos hacia el islam.

Por lo tanto, tenemos el derecho de sacar del Corán el testimonio distorsionado de los cristianos y colocarlo en el contexto correcto de todo el Evangelio, como la única verdad y el camino hacia la paz con Dios. El objetivo no es solo mostrar la ley y la gracia, los mandamientos y la obediencia en la fe, sino presentar la imagen del verdadero Cristo ante los ojos de los musulmanes, para que puedan verlo, amarlo, creer en él, aferrarse a él, recibir su vida eterna y dar el fruto santo de su Espíritu.

Para esto, Jesús se llama a sí mismo la luz del mundo, el pan de vida, el camino correcto, la verdad eterna, el buen pastor, la vid verdadera, la resurrección y la vida, el rey (con la corona de espinas), el primero y el último. Las palabras “Yo soy…” de Jesús en el Evangelio puede iluminar a un musulmán que busca comprender que Jesús no es sólo un hacedor de milagros, sino el amor mismo de Dios y su santidad en persona.

5.15 -- C U E S T I O N A R I O

Querido lector:

Si has estudiado este folleto con atención, podrás responder fácilmente las siguientes preguntas. Si respondes correctamente el 90 por ciento de todas las preguntas de los ocho folletos de esta serie podrás obtener un certificado de nuestro centro de:

Estudios Avanzados
en formas eficaces de entablar conversaciones con musulmanes sobre Cristo Jesús

como un estímulo para tu futuro servicio a Cristo.

  1. ¿Cuántos milagros de Moisés menciona el Corán? ¿Cuáles son sus características y propósitos?
  2. ¿Con qué frecuencia podemos leer sobre las evidencias (bayyinaat) de Cristo en el Corán? ¿Cuáles son sus características y propósitos?
  3. ¿Quién es el Espíritu del Santo que, según el Corán, fortaleció a Cristo para realizar sus milagros? (Surahs al-Baqara 2:87, 253; al-Ma’ida 5:110, etc.)
  4. ¿Cómo intentó Mahoma reforzar su propia condición de profeta con las evidencias de Cristo? (Sura al-Saff 61:6)
  5. ¿Cuántas veces usó Mahoma el término “señal” (aayat) para los milagros de Cristo en el Corán? ¿Dónde en los Evangelios podemos leer el mismo término para los milagros de Cristo? ¿En qué difiere el significado de esta palabra en los dos libros?
  6. ¿Por qué consideró Jesús, según el Evangelio, el deseo de ver milagros como incredulidad o como un acto de tentar a Dios?
  7. ¿De qué fuentes escuchó Mahoma la leyenda de que el recién nacido ‘Isa habló inmediatamente después de su nacimiento? ¿Por qué Mahoma toleró y creyó semejante fábula?
  8. ¿Cómo prueba la inclusión de esta leyenda sobre Isa en la revelación coránica de Alá que Mahoma no fue un verdadero profeta?
  9. ¿Cuáles son los contenidos cuestionables y fantásticos del primer discurso de Cristo en el Corán? (Sura Maryam 19:24-26)
  10. ¿Cómo imaginó Mahoma la creación de un pájaro por el niño ‘Isa?
  11. ¿Por qué es importante en nuestras conversaciones con musulmanes la expresión “Yo creo” (Jaláqa) en la descripción coránica de este milagro del Hijo de María?
  12. ¿Qué podemos deducir del hecho de que ‘Isa soplara sobre una figura de arcilla con forma de ave y el Corán afirme que el ave después voló? ¿Dónde en los Evangelios se relata que Jesús realmente sopló sobre personas? ¿Cuáles fueron los diferentes resultados del soplo de Cristo en el Corán y en los Evangelios?
  13. ¿Cómo intentó Mahoma en el Corán limitar la capacidad de ‘Isa para realizar sus milagros? ¿Por qué Jesús mismo limitó su capacidad para hacer milagros según Juan 5:19?
  14. ¿Para cuántos ciegos pudo Cristo abrir sus ojos según el Corán? ¿Y cómo abrió prácticamente sus ojos según la imaginación de Mahoma?
  15. ¿Cómo se juzga y se evalúa negativamente la lepra en muchos países de Asia y África?
  16. ¿Qué incluye la autoridad de Cristo para sanar leprosos? 
  17. ¿Qué revela el cuidado del Hijo de María por los enfermos y miserables según el Corán?
  18. ¿A cuántas personas muertas resucitó y devolvió a la vida Cristo según el Corán?
  19. ¿Por qué era Cristo la única persona en la tierra capaz de resucitar a los muertos según el Corán?
  20. ¿Qué secreto podemos explicar a los musulmanes respecto a la idea islámica de que Cristo solo pudo realizar sus milagros con la ayuda del Espíritu de Alá?
  21. ¿Cómo aparece ‘Isa en el Corán como Omnisciente? ¿Cómo podemos usar el secreto del Jesús que todo lo sabe en nuestras conversaciones con musulmanes?
  22. ¿Cómo comentó al-Suyuti el Corán cuando usó una tradición (Hadiz) sobre Jesús para explicar su omnisciencia?
  23. ¿Qué te parece más importante en la historia coránica sobre la mesa que descendió del cielo para los seguidores de ‘Isa?
  24. ¿Por qué Jesús oró “Allahumma” y no “Oh Alá”? 
  25. ¿Cómo confirmó Mahoma que Cristo tenía derecho a interceder entre sus seguidores y Alá? ¿Por qué el Todopoderoso respondió inmediatamente a la intercesión del Hijo de María?
  26. ¿Por qué pudo Cristo cambiar la Ley inspirada de Moisés? ¿Cómo pudo “permitir” a sus seguidores lo que Alá había prohibido? ¿Tuvo Cristo según el Corán solo autoridad ejecutiva o también legislativa?
  27. ¿Por qué ‘Isa en el Corán habla a menudo del temor a Alá y casi nunca del amor de Dios?
  28. ¿Qué significa el mandato categórico de Cristo en el Corán “¡Obedecedme!” para todos los musulmanes? ¿Por qué deberíamos estudiar la Ley de Cristo para nuestras conversaciones con musulmanes?
  29. ¿Cómo intentó Mahoma, con un juego de palabras, vaciar la autoridad de Cristo y convertirlo en un musulmán temeroso de Dios?
  30. ¿Qué diferentes títulos y nombres inventó Mahoma para describir las diferentes etapas de madurez de los seguidores de Cristo? ¿Por qué los llamó “musulmanes”?
  31. ¿Qué atributos únicos usó Mahoma para caracterizar a los seguidores de Cristo? ¿De dónde conocía estos atributos?
  32. ¿Por qué es la transformación de pecadores egoístas en siervos pacíficos del Señor el mayor de todos los milagros de Cristo?
  33. ¿Por qué en el Corán, ‘Isa es el único Ayatolá masculino designado por Alá en la historia? ¿Qué significa este título y qué título equivalente para Cristo puedes encontrar en los Evangelios?
  34. ¿Cómo explicó y profundizó Mahoma el título de Ayatolá para Cristo? ¿Qué puede significar que en el islam Cristo sea la misericordia encarnada de Alá?
  35. ¿Qué diez títulos y atributos extraordinarios de Cristo puedes derivar de los milagros de Cristo en el Corán?
  36. ¿Por qué Mahoma pintó un retrato extremadamente positivo de Cristo para la delegación cristiana que lo visitó?
  37. ¿Cómo podemos usar los milagros de Cristo en el Corán como un puente hacia el verdadero Evangelio? ¿Qué es indispensable para lograr este objetivo en tus servicios prácticos entre musulmanes?

Todo participante en este cuestionario puede usar cualquier libro que tenga a su disposición y consultar a cualquier persona de confianza que conozca para responder estas preguntas. Esperamos tus respuestas escritas, incluyendo tu dirección completa en el papel o en tu correo electrónico. ¡Oramos por ti a Jesús, el Señor viviente, para que él te llame, te envíe, te guíe, te fortalezca, te proteja y esté contigo cada día de tu vida!

Tuyos en el servicio del Señor Jesucristo,

Abd al-Masih y sus hermanos en el Señor

Envía tus respuestas a:

GRACE AND TRUTH
P.O.Box 1806
70708 Fellbach
GERMANY
o por correo electrónico a:

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